Foto de un perezoso en un árbol. Foto.

Los perezosos son conocidos por la cantidad de horas que duermen al día. ©Rebbeca Field/Conservation International

Por Victoria Bembibre

Ya los conoces, pero cada vez que los ves no puedes evitar sentirte enternecido a la vez que experimentas unas increíbles ganas de tomarte una siesta. Así son los perezosos.

Estas criaturas son tan encantadoras que Rebecca Field, productora de video de Conservation International, viajó especialmente a un orfanato de perezosos en Surinam – Green Heritage Fund Suriname – para conocerlos y capturarlos en toda su dimensión (h/t Discovery News).

Para este país al norte de Sudamérica, los perezosos son sus embajadores en el mundo y ayudan a dar visibilidad a causas vinculadas con la conservación del hábitat y la biodiversidad, además de la protección de las especies. Y no se trata de la causa de un solo país, porque en su territorio – del tamaño del estado de Florida en Estados Unidos – existen alrededor del 25 por ciento de los bosques intactos del planeta.

Foto de un perezoso en brazos. Foto.

Los perezosos son amigables con las personas, como los monos. ©Rebbeca Field/Conservation International

Algunos de los perezosos de la región, antes habitantes de esos bosques, hoy viven en el orfanato liderado por Monique Pool y han desarrollado un cálido vínculo con los humanos, a la manera en que lo hacen los primates. Los perezosos son conocidos por ese nombre debido a su conducta aparentemente calma, reposada y de mucho descanso, pero en realidad se trata de una estrategia para conservar energía, que invierten en digerir hojas, su principal fuente de alimento.

A diario, la organización rescata y cuida de nuevos integrantes que solían habitar los bosques con el objetivo de curarlos y liberarlos en la naturaleza lo más pronto posible. Desde su sitio web, la organización invita a adoptar un perezoso haciendo una donación colaborativa.

Foto de un perezoso sonriente. Foto.

También son célebres por su mueca sonriente en todo momento. ©Rebbeca Field/Conservation International

Field, obsesionada con los perezosos, explica: “Como nosotros, ellos dependen del bosque para sobrevivir y persistir. Pasan todo su tiempo en la copa de los árboles, comiendo, durmiendo y hasta dando a luz a sus crías. A más tiempo que paso con ellos, más aprendo de primera mano por qué es importante conservar estas regiones”.

Estas criaturas curiosas suman más aspectos sorprendentes a su identidad. Por ejemplo, su agarre a los árboles es tan fuerte que pueden permanecer colgados aún hasta después de muertos. Algunas variedades de perezosos pueden girar su cabeza 360 grados y otras conviven con algas en su pelaje que previenen las infecciones por bacterias y los mantienen limpios y camuflados. Afortunadamente, pueden dormir hasta 20 horas por día y hasta les encanta nadar.

Con una mueca que parece una sonrisa constante, los perezosos son la llave para la conservación de una de las regiones más valiosas del planeta hoy.