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Análisis de Adela Seriñá

Producto de la gran gama de climas y relieves de la zona, la biodiversidad se manifiesta en América Latina tanto en especies animales como en vegetales.

El 2012, al igual que todos los demás años, ha permitido a científicos, biólogos, indígenas y estudiantes descubrir nuevas especies. Y varios países latinoamericanos registraron sus nuevos descubrimientos.

La Organización no gubernamental “Conservation International” descubrió 46 nuevas especies de animales en Surinam, un hecho considerado un nuevo encuentro con la biodiversidad del mundo.

Durante tres semanas, herpetólogos de la Conservación Internacional de Colombia y ornitólogos de la Fundación Ecotrópico Colombia, descubrieron 10 especies diferentes de anfibios. De hecho, Colombia es considerada una potencia a nivel mundial en cuanto a especies naturales que allí habitan.

Dentro de las especies nuevas de anfibios catalogadas se encontraron: tres ranas de cristal; tres ranas venenosas de la familia Dendrobatidae; dos ranas arlequines del género Atelopus y dos especies de ranas de lluvia. Como especies centroamericanas que se registran por primera vez en el norte de Sudamérica se encontró: una salamandra (Bolitoglossa taylori), una rana de lluvia (Pristimantis pirrensis), una lagartija (Ptychoglossus myersi) y una serpiente aún no identificada plenamente.

Adicionalmente se reportó la presencia de grandes mamíferos como la danta chocoana, también conocida como tapir centroamericano (Tapirus bairdii), una especie críticamente amenazada en Colombia; así como cuatro especies de monos y un puerco de monte.

Luego de confirmar la identidad de las especies descubiertas, se procede a darlas a conocer a la comunidad científica para buscar la cura de algunas enfermedades; y a las autoridades ambientales para evaluar su estado de conservación o riesgo de extinción de acuerdo a los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

La importancia del descubrimiento de nuevos anfibios es fundamental, ya que son considerados reguladores de las plagas de insectos que afectan a la agricultura. Además, movilizan nutrientes entre el  agua y la tierra y son los guardianes de la salubridad humana, ya que sus pieles lisas y expuestas directamente a los elementos indican si existen condiciones adecuadas para la vida del hombre (son excelentes indicadores de la contaminación con metales pesados, pesticidas, herbicidas y agentes productores de lluvia ácida).

Este año también se encontraron más de 350 especies nuevas en las selvas de Perú. Quince investigadores participaron en este inventario natural, que abarcó plantas, insectos, aves, mamíferos y reptiles. El descubrimiento incluye treinta especies de aves nunca antes documentadas. Entre ellas, un halcón blanco y negro, un falaropo de Wilson y un cuclillo de color ceniza. Además, se encontraron dos nuevos mamíferos: un murciélago Nicéforo de orejas grandes y otro tricolor, así como 233 especies de mariposas y polillas. Se trata de uno de los hallazgos más importantes de las últimas décadas encabezado por Gerardo Ceballos, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Finalmente, cabe mencionar que la relevancia de los hallazgos es enorme, ya que se han encontrado mamíferos muy grandes, una situación extremadamente rara.